Pepsicólogos tóxicos


Volcanes con nombres raros: Eyjafjallajokulldottir, el Monte Pelao…
Futbolistas con nombres grotescos: Yipi Yapo, Josemari Poyón, Simao Sabrosa…
Localidades españolas con nombres chocarreros: Manilva, Guarromán, Puerto Hurraco…

Viene a cuento todo esto porque pensaba poner unas líneas sobre la tragedia de Puerto Hurraco, cuando los siniestros hermanos Izquierdo, valga la redundancia, instigados por sus hermanas, más siniestras aún, y conocidos colecivamente como los Patapelás, agarraron sus escopetas y perpetraron una matanza en esta hermosa localidad pacense. La España profunda y todo eso, ya me entienden. Pueblo pequeño, infierno grande. Palurdos de boina calada y pana en lugar de peto vaquero y camisa de leñador, el equivalente extremeño a los Hill-Billies estadounidenses. Kentucky capital Mérida. Las líneas irían en recuerdo del suicidio de Antonio Izquierdo, el último asesino superviviente hasta anoche, que se quitó la vida ahorcándose en su celda. La matanza caníbal de los garrulos lisérgicos. Paletos dementes, todo lo que usted quiera, pero capaces de pastorear rebaños de miles de ovejas.
Pero me ha llamado mucho la atención esta otra noticia también de un suicidio, el de una joven británica que se ha quitado la vida mediante atracón de pastillas, tras ser rechazada en 200 entrevistas de trabajo. Supongo que los psicólogos, principales responsables actualmente en los procesos de selección de personal, estarán ahora dándose palmadas en las espaldas, diciendo "al final teníamos razón, era una chica inestable".